HISTORIA

                                                                                                                                                                                                        Celular (Whatsapp): 3334767251 / 3939335861

 

El exorbitante tributo y los atropellos que fueron víctimas los cazadores por parte de los mercaderes y funcionarios estatales del imperio Ruso, obligaron a muchos siberianos a abandonar los viejos asentamientos para trasladarse a territorios más al Norte, en los bosque en que ningún hombre había puesto sus pies o en las inaccesibles regiones montañosas, llegando hasta las desoladas costas del Ártico o del alto Pacifico.

 

         Con el tiempo los Rusos lograron extender su control hasta los lugares más remotos, el poder ya no estaba en manos de compañías privadas si no del estado, las tribus Yacuti, Yukaghiri, Koriaki y Evenky se amoldaron a la realidad y se sometieron al control del estado Ruso.

 

Pero hubo un pueblo, el de os Ciukci, que no se sometieron a la autoridad rusa y conservo sorprendentemente durante aproximadamente 3 siglos su independencia, ya que contaban con trasportes de nieve que eran veloces, montados en trineos con jaurías sumamente agiles, los siberianos desaparecían literalmente en la nada.

 

Los Ciukci habían podido oponerse a la colonización y alcanzaron su autonomía gracias a unos aliados discretos, los perros.

 

Así pues, la tribu rusa Ciukci se considera el origen del Husky Siberiano ya que ellos tenían una selección extraordinaria de sus ejemplares, ya que los seleccionaban en función de su aptitud para el tiro, no por su tamaño, cuando aún eran cachorros los sometían a un aprendizaje severo hasta la edad de un año, con gran atención comparaban los ejemplares de distintas camadas, vigilado su comportamiento y eliminando a los ejemplares rebeldes o incompatibles.

 

La tribu Ciukci no admitían bocas inútiles que alimentar, mataban a los cachorros femeninos al nacer, salvo uno o dos ejemplares que conservaban por su especial vitalidad, así pues, la jauría con el paso del tiempo se convertía en un instrumento perfecto, capaz de ofrecer servicios inigualables.

 

Los Rusos para asegurarse el monopolio mundial de las peles valiosas pasaron a Alaska y ocuparon esta inmensa región casi deshabitada.

 

La desolación de la Alaska Rusa, cambio a propiedad de los Estados Unidos de América en el año 1967 y con la fiebre del oro rápidamente colonizado aquellas tierras frías.

 

Los recién llegados pronto aprendieron el arte del trineo a los indios o esquimales de aquellas tierras heladas, pronto aquellos perros se convirtieron en mercancía valiosa y poco abundante, se utilizaron todas las razas: pastores belga y alemán, terranova, labrador, san Bernardo, etc. El precio de un buen perro alcanzo cifras enormes desde 500 hasta 1,000 dólares, poseer una buena jauría era signo de fortuna y seriedad.

 

Es así que esta raza tan sufrida llego hasta nuestro continente Americano.

 

Contemplándose así, desde tiempos remotos de la historia del Husky Siberiano, como un perro de gran valor no solo por su apariencia física que es por demás notable, sino que también por su carácter, fidelidad, agilidad, inteligencia (que lo llevan a tomar decisiones por sí mismo) y docilidad.